Bullying en los colegios. No tan solo los niños lo practican.

Acabo de llegar de una reunión con una apoderada cuyo hijo ha venido golpeando a mi hija de 11 años desde el año pasado y ayer le dio una cachetada, por lo que convenimos conversarlo directamente nosotros, los niños, la mamá del niño agresor y las personas responsables de la disciplina al interior del colegio.

Mi hija estudia en un colegio 100% particular (las estadísticas dicen que en los colegios particulares casi no hay bullying), además ya lo habíamos conversado con la directora del establecimiento y el profesor jefe, quienes se habían comprometido a hablar con los apoderados involucrados. Sin embargo, de la última reunión con la directora ya había pasado más de un mes sin resultados positivos.

Sorprendentemente al llegar al establecimiento fuimos atendidos por Elizabeth, Jefa de UTP quien nos dijo visiblemente molesta, que no era la forma de abordar el problema y que si queríamos conversar con el niño y su madre, debíamos hacerlo fuera del establecimiento.

Más sorprendente aun fue ver la actitud de Carolina,  inspectora, quien se interpuso entre ellos y nosotros,  alterada y subiendo cada vez más el tono de voz, nos dejó bien claro que “ELLOS ERAN NIÑOS” y “QUE ELLA ESTABA AHI PARA PROTEGERLOS”. Nuestra inmediata reacción fue pedir una explicación: “¿Proteger de qué?, ¿De nosotros?”, dijimos. Por mi parte le dije: “Mire, no hay necesidad de subir el tono de voz y alterarse, aquí nadie viene a pelear sino a dialogar que es como arreglan las cosas las personas educadas”. De vuelta y en tono más alto aun nos dijo que nadie nos iba a atender y que ella iba a proteger a sus niños. Ya en este punto y ante su descontrol, le dije en tono claro y pausado, pero sigiloso como para que los niños no se dieran cuenta: “Señorita, usted no ha sido eficaz en proteger a los niños, es más, usted en este momento está actuando delante de ellos como una niña haciendo una rabieta. Por favor, ubíquese y compórtese dentro de su edad”.

Este episodio real me hace pensar: ¿Qué le enseñan a nuestros hijos en los colegios? ¿A solucionar sus conflictos gritando? ¿A que no se puede dialogar como seres civilizados?. Un caso aislado puede ser posible, pero estamos hablando de dos personas que trabajan con niños y que actuaron como si el diálogo fuera lo peor, separándonos como actores y como si los niños no fueran capaces de razonar. Lo peor de todo, dejándonos fuera de nuestra labor de padres-guías, descalificándonos y haciéndonos sentir que no éramos capaces de revertir positivamente la situación ni de aplicar disciplina a nuestros propios hijos.

Otro punto insólito es que la mamá del niño no tenía idea de lo que sucedía con su hijo, se mostró muy sorprendida y desilucionada pues había sido citada a inspectoría por cosas sin mayor importancia, como que el niño tenía las uñas largas, y no así por esto, que sí era realmente importante y que ella debía saber para tomar cartas en el asunto y hablar con su hijo.

A pesar que el profesor jefe manejó bien la situación, nos contó que cuando el niño le dio la cachetada, él intervino convidando a nuestra hija a que devolviera el golpe. En mi cabeza pensé “Eso también está mal”, pero me llené de orgullo saber que mi hija había contestado: “No profesor, no lo voy a hacer”, aun cuando el profesor le insistió varias veces y estaba siendo presionada por sus propios compañeros de curso, que le decían “¡pégale, pégale!”. Con lo que mi hija demostró que sus principios eran sólidos y los consejos dados en el hogar y reforzados por Pablo, su profesor de taekwondo, sobre responder utilizando la fuerza sólo cuando la situación implicara sobrevivir o proteger su integridad física, habían caído en tierra fértil.

Se habla mucho de bullying, pero poco es lo que se hace. Cuando aun es tiempo de enderezar ese arbolito que se va torciendo, quienes están más tiempo con nuestros niños callan, no actúan, cometen bullying contra sus pares, contra otros adultos, quizás un poco más diplomáticamente, quizás no tan notoriamente como los niños. Esas personas que debieran estar más preparados que el resto de nosotros y dar el ejemplo, refuerzan más la violencia, el matonaje y el bullying.

Es deprimente a veces ver que en nuestra sociedad, en donde deben enseñar cultura, no lo hacen. Donde deben sanar, en realidad matan. Donde se debe aplicar justicia se premia a los delincuentes. Quienes predican los principios enseñados por Jesús, son los primeros en traicionarlos. Donde el odio y la violencia, pueden más que el amor al prójimo y a sí mismo.  Afortunadamente, no son todos.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. waxfalcon
    Oct 25, 2011 @ 12:07:40

    Nos enteramos que el colegio no es particular. Ellos escriben en su propaganda “Escuela Part. El Pehuén” pero en realidad es subvencionada, aunque cobran como particular. A mi juicio una estafa, ya que de buena fe, se asume que “Part.” es por “Particular” y cuando uno conversa con alguien del establecimiento, no te aclaran esto.

    Responder

  2. Trackback: COLEGIO PEHUEN: Apoderada cuenta su mala experiencia « Eduardo Suarez Flores

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

RSS Noticias El Mercurio Chile

  • Ha ocurrido un error; probablemente el feed está caído. Inténtalo de nuevo más tarde.
A %d blogueros les gusta esto: