Atrévete

“Nunca sabes el impacto que podrías tener si estuvieses dispuesto a atreverte.
Atrévete a hacer algo el día de hoy. Algo grande. No temas ante el posible dolor de caer de cara contra el piso. Este dolor pasará, pero el sufrimiento de quedarse estancado en neutral es constante.”

atreverseAunque la frase anterior parezca extraída del capítulo de uno de los libros de Robert Kiyosaki, encierra una gran verdad. ¿Cuántos de nosotros tiene un pariente o conocido de edad avanzada, quejándose de no haberse decidido a hacer algo en su juventud? “Debería haber comprado ese terreno en el centro”, decía mi viejo, “Pero le hice caso a tu madre. Ahora sería millonario”.

El hecho es que cuando no hacemos algo, con el tiempo, nuestra imaginación se dispara. Idealizamos las situaciones, aunque la realidad nos dice que los misterios de la vida son indescifrables a menos que vivamos la experiencia.

Transformar los sueños y anhelos en experiencias. Ese es el lema. Buen o mal final, será un aporte a nuestro crecimiento, porque será siempre mejor contar a nuestros nietos sobre un fracaso estrepitoso del cual salimos con vida, a no tener nada que contar.

En la actualidad es posible ver personas frustradas trabajando para hacer dinero, pero a duras penas son capaces de permanecer a medio vivir. Esclavos de un sistema, similar a una rueda empujada por el esfuerzo, donde se comienza en un lugar para llegar al mismo punto de partida, una y otra vez, sin avanzar, sin ir a ningún lado.

En la antigüedad, las personas estaban más preocupadas de las cosechas y de sus animales de granja que de otra cosa, nadie les pagaba un salario, sino que las propias familias se proveían de lo que necesitaban. Hágase la pregunta: “¿Qué pasaría conmigo, con mi familia, si ya no tuviera dinero?”. Es válido pensar en cualquier circunstancia, una guerra, colapso económico, crisis mundial.

La mayoría de los anhelos pasan por la necesidad de más dinero.

Hay un dicho que dice: “Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita”. Esto tiene un sentido claro cuando sacas cuentas y comienzas a sumar cuánto pagas. Electricidad, tu cuenta telefónica, internet, gas, agua (¡agua!). Luego piensa en cuántas de las cosas por las cuales pagas y consumes tus recursos y tu vida misma, realmente necesitas. ¿Tienes un plan para vivir o tienes que planear como sobrevivir?.

Quizás dirás, “Antes las personas vivían menos, ahora yo pago por el progreso, la gente vivía preocupada de que no les invadieran sus tierras…”. Si, te lo concedo, habían otras precupaciones también. Hoy hemos evolucionado, tenemos que preocuparnos de otras enfermedades como el SIDA, cáncer, ébola, zika, progresamos para seguir pagando ya no el tributo al César, sino que a las grandes multinacionales, pagar hasta por tener una casa o un departamento un poco más digno que los de antaño, pagar por nuestro metro cuadrado en forma de imposiciones o impuestos a la propiedad, propiedad que se arrogan los gobiernos. Ya no tenemos que preocuparnos que nos invadan las tierras, porque ya están aquí, ya las invadieron y debemos pagarles la renta.

¡No pagues nada! ¡Sé libre!

La mejor forma de hacer esto es no echar raíces, movernos, minimizar nuestros gastos, o perdernos del sistema, quizás irnos lejos de la civilización y vivir como antaño.

No pagues el impuesto y como que seas hijo de vecino, te meterán entre rejas. El sistema es tanto o más opresor que el de Roma y sus Centuriones. Hoy ellos han evolucionado, ahora tienen a la oficina de impuestos, tienen a la policía, puedes pagar por internet, pero tienes que pagar.

No pretendo en este capítulo que sigas mi pensamiento, pretendo que simplemente pienses, que hagas planes para la próxima crisis, o para cuando te quedes sin trabajo, sin dinero. Quizás sería más conveniente ser un nómade, viajando y conociendo esta Tierra en vez de encerrarnos en la “seguridad” que nos ofrece nuestra patria, nuestra casa, el hogar que “nos pertenece”.

Este capítulo lo comencé con el título “Atrévete”. Es justamente una invitación a atreverse a hacer cosas, a desafiar los paradigmas, a evolucionar en el conocimiento y la experiencia propia. Una forma de escapar a la involución, tal vez.


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