Oficiales de Carabineros y el gran desfalco

Oficiales corruptosPor bastante tiempo he venido planteando la posibilidad de que quienes tienen en sus manos el destino de nuestro Chile, piensen en una reestructuración de nuestra policía uniformada. Mi propuesta es simple y se basa en determinados aspectos como:

-Que Carabineros es una Institución policial que dada la sociedad actual, no debiera poseer carácter militar, sin quitar que deba ser disciplinada y jerarquizada. No se sale a combatir una guerra contra enemigos extranjeros donde se deba aplicar estrategias con la intención de matarlos o tomar prisioneros, sino que, se combate la delincuencia y el fin es poner a los delincuentes a disposición de la justicia.

-Que Carabineros es una sola policía, por lo que no se justifica tener más de un escalafón. Existen antecedentes históricos que muestran una clara tendencia a unificar todos los escalafones, como por ejemplo, la asimilación del escalafón de los servicios y el caso del antiguo escalafón femenino que hace un par de décadas era menos antiguo en sus grados por el simple hecho de ser mujer. Hoy, el escalafón de oficiales ostenta otros grados, otros sueldos y es más antiguo que cualquier funcionario de la policía de verdad, los Carabineros de Orden y Seguridad o de “la tropa” como los llaman los oficiales, por el simple hecho de haber tenido más plata y pitutos para acceder a la Escuela de Carabineros.

Hoy se vive en Carabineros un triste episodio relacionado con el robo de dineros por parte de determinados oficiales.

Es curioso pensar que los Oficiales en sus improntas, desde siempre han condenado el ingreso de civiles a la Institución (como si ellos no hubiesen salido del mundo civil). Sin embargo, justamente gracias a los civiles, se descubrió el robo que estaban perpetrando. Fue el depósito de una suma abultada de dinero en la cuenta bancaria de un oficial, la que encendió las alertas, siendo investigado el caso por un estamento también civil con patrimonio propio, llamado Unidad de Análisis Financiero (UAF). Si hubiese sido una investigación interna, se habría tapado con tierra, secretos de sumario, traslados (incluso algunos a embajadas y zonas de privilegio) y asunto arreglado.

Se habla de unos 25 mil millones de pesos, sobrepasando ámpliamente los 6 mil millones del robo del siglo ocurrido el año 2014 en el Aeropuerto Internacional de Santiago. Lo cierto es que la cifra real es incuantificable en el monto y en el tiempo.

Es triste ver que Carabineros no se salvó del clima de corrupción que se destapó en nuestro país. Uno espera que los policías nos protejan de la delincuencia, no que formen parte de esta.

Lamentable es, para quienes sabemos algo más de lo que nos dicen los medios, observar como tratan de controlar montos, fechas y cantidad de participantes. Quienes ponen tapones al inmenso caudal de información que se filtra por todas partes, son más lamentablemente aun, autoridades, como el Presidente de la Corte Suprema, ciertos políticos y el propio General Director de Carabineros. El punto es, que la realidad es mucho peor de lo que nos informan. En primer lugar, el robo no comenzó hace unos pocos años, con el uso de un sistema computacional arreglado para el efecto. Tampoco es que sólo los oficiales pertenecientes al escalafón de Intendencia ostenten en su ADN el gen delictivo, pues en los otros escalafones también se roba y se acepta el cohecho como algo habitual y es algo que quienes hemos servido en la institución, bien lo sabemos. Los medios de comunicación, otrora comprados por los poderes fácticos, están mermando y dando paso a lo que gracias a la Internet es una amplia ventana para ver la real inmundicia que nos rodea, dando crédito a los dichos como “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” y ese que bien saben los Oficiales de Carabineros, el de “Miente, miente, que algo queda”.

En lo personal, cuando ingresé en 1992 a Carabineros sin saber siquiera que existían separaciones de clase (Personal de Nombramiento Supremo /
Personal de Nombramiento Institucional) que redundaban en discriminaciones y malos tratos desde los primeros hacia los segundos; me pareció extraño que justo cuando alguna autoridad visitaba el grupo de Puerto Montt, había “rancho mejorado”, donde el agua teñida era reemplazada por café con leche y el pan con mancha por un pan con queso y otro con mantequilla y fiambre. Luego supe que hasta el Jefe de Grupo se llevaba para su casa, la leche destinada originalmente a los Carabineros Alumnos.

Con el tiempo, también me enteré que existían los robos en vales de combustible, de gas, en los gastos reservados de los prefectos. Un caso que me tocó de cerca, fue cuando denunciaron secretamente, luego de pedir mi traslado desde el Aeropuerto a Informática, el robo de la subvención otorgada por el Aeropuerto Internacional a la 27a. Comisaría, la que se iba derechito a los bolsillos del entonces comisario. En primera instancia lo anoté como triunfo de la justicia, al ver que éste era dado de baja. Cual sería mi sorpresa y sensación de desamparo, al ver que el ladrón a los pocos meses era reintegrado y más encima ingresaba al Instituto Superior de Ciencias Policiales (porque ser oficial de policía acá es una ciencia). ¡Peor! En la Dirección de Informática también estaban robando recursos y yo fuí injustamente trasladado, seguramente para ellos poder robar tranquilos. Antes de irme, les dejé listo el sistema para tener el control y no repetirse los obsequios que se compraban entre ellos, y para sus familiares y amigos, con los gastos reservados del General Director.

Me olvidaba contar que el traslado desde el Aeropuerto a Informática fue luego de haber recibido una reprimenda y una sanción que firmé “no conforme”, porque no le pasé dinero a un Oficial que me estaba pidiendo para pagar el taxi. Yo no habría tenido problemas en darle dinero, pero no tenía y al tratar de explicarle esto, el oficial perdió el control comenzando a gritar y a encontrarme todos los defectos posibles, desde el pelo largo hasta los zapatos deslustrados. Ahora lo encuentro igualito a algunas situaciones descritas en el libro de Luis Rivano “Esto no es el paraíso”, escrito en 1965. La prepotencia no cambia aunque hayan pasado 50 años.

Unos dicen que esto de robar comenzó el año 2006, otros que desde 1960. En lo personal creo que la delincuencia nace con el hombre y siendo que Carabineros es una Institución compuesta por seres humanos…

Desde hace tiempo vengo diciendo lo mismo. El mantener un Escalafón de “sangres azules” sin ningún mérito más que el tener dinero y pitutos, y otro de “lacayos”, es caldo de cultivo para la creación de mafias de delincuentes y abusivos, que se cubrirán entre ellos, que perseguirán al buen policía, al honrado y correcto, al que sale a las calles a cumplir la verdadera labor que le fue encomendada, porque lo verán siempre como una amenaza. A veces, también hay algunos Oficiales de buena cuna que por no dejarse corromper caen en desgracia. Nos lo advirtieron Rivano, también Leiva, Ripetti e Infante y tantos otros que no conozco, pero la sociedad y las autoridades miran hacia otro lado. Espero no sigan haciéndolo y corrijan los errores que nos tienen en el tristemente célebre sitial de los corruptos, nosotros que nos creíamos los ingleses de América, los jaguares; aquellos que eramos señalados por nuestros hermanos extranjeros como el milagro chileno.

Hay que reestructurar Carabineros ahora, lo que está ocurriendo es una oportunidad histórica para enmendar el rumbo no tan solo de esta hermosa Institución, sinó del destino de nuestro amado país. Los policías son malos tesoreros, no es su labor administrar dinero sino proteger a la ciudadanía de la delincuencia y por esto mismo, será intolerable cualquier acto delincuencial en sus miembros. Se debe unificar los escalafones en uno sólo de policías incorruptibles, que lleguen a ocupar cargos y se le deleguen responsabilidades por su experiencia y desempeño, premiando siempre los valores y virtudes demostrados a lo largo de sus carreras. Nunca más deben existir traslados por venganza y cada medida que pudiese afectar a uno de sus miembros, debe ser analizada por un organismo realmente imparcial y jamás la humillación deberá aceptarse como disciplina. Las órdenes deberán ser del servicio siempre y se cumplirán por convicción y no por temor.

Sobre si el General Director deba o no irse, mi reflexión es que ellos exigen de sus subalternos una responsabilidad por mando y por antigüedad que sobretodo él debería dar el ejemplo en cumplir. Por último, tal como yo mismo lo hice, por mi dignidad, al ver que la institución era comandada por inmorales, corruptos, mentirosos y mafiosos, quienes además me estaban perjudicando por todos los medios a su alcance, decidí salir de ese antro, no niego que sintiendo una profunda decepción y tristeza, que hoy tienen un poco de alivio al ver que hay esperanzas de cambio. Uno nunca deja de ser Carabinero, pues la labor es hermosa y gratificante para quien sabe valorarla. Sé que esto le ocurre a cada uno de los ex-Carabineros que fueron policías de verdad, en especial aquellos que tuvieron que soportar las injusticias de un sistema corrupto.

Otros impresentables actos de corrupción ocurridos en nuestro país merecen capítulos aparte, por lo que no me referiré a éstos en esta ocasión, solo diré que para evitarlos, enseñen bien a sus hijos principalmente en lo relativo a principios y valores. Supervise lo que ven en Internet, que lean libros de buenos autores y vean películas de vez en cuando que dejen alguna enseñanza. Trate igualmente de predicar con el ejemplo. Los niños son el futuro.

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