A propósito de la corrupción…

Cambiar

Quisiera pedir a mis amigos (y enemigos también) su opinión. ¿Qué les parece?

Quiero aclarar que yo mismo tengo mucho que cambiar y estoy en eso.

INTRODUCCION

Las personas tratamos de explicar de algún modo el por qué de las cosas que nos ocurren. Hay muchos quizás la mayoría, que se resignan a vivir bajo la premisa de que todo está normado y manipulado por la divinidad. Otros más osados, aseguran que uno es el arquitecto de su propio destino. También hay quienes dependen del karma y el equilibrio que demanda el universo para lograr un empate entre las buenas y las malas acciones que hayas decidido realizar durante tus vidas.

Este libro no pretende ser una autobiografía. No soy un personaje público como para aspirar a ser recordado durante generaciones ni mucho menos. Más bien, quiero contar mis experiencias y compartir con usted algunos de mis pensamientos. Mi mayor anhelo es crear consciencia, dar a conocer realidades muchas veces encubiertas, algo así como lo que ocurre cuando compras un hermoso pastel en el supermercado y cuando llegas a tu hogar y lo pruebas, te das cuenta que no estaba tan delicioso como se veía. Estoy convencido que cada uno hace lo que hace, pensando que de algún modo es lo mejor, donde incluso ser malo es bueno, bajo su particular punto de vista. Por eso no condeno a nadie, lo que no quiere decir que crea que una mala acción deba dejarse en la impunidad. Al contrario, pienso que en nuestro sistema, son muchos los malos que son premiados en perjuicio de los buenos que son humillados, y esto se debe revertir y se debe hacer cuanto antes.

Para los que creen en el karma, parece que algo está mal. La balanza está oxidada porque está acumulando demasiada maldad de un solo lado y necesitamos ahora ya, esa bondad que vendrá a equilibrar las cosas.

Los que prefieren pasar la mochila de la iniquidad a Dios, tampoco la tienen fácil. No se olviden del libre albedrío que nos hace ser envidiados por ángeles y demonios. En este caso tampoco nos escapamos de estar debiendo justicia y bondad. Piense hoy por favor en sus acciones, a quien le alegró el día y a quien le hizo usted la vida miserable. No medite sólo sobre usted mismo y su felicidad, sino también en la del prójimo.

Este relato va de la mano con actos de corrupción y maldad manifiesta en este mundo cada vez más insano. Las noticias nos bombardean todo el tiempo con esto y las buenas noticias que todos quisiéramos escuchar están por estos días muy escasas.

Tiempo llevo pensando en que soy yo el pesimista, por lo que me dí el trabajo de consultar a mis cercanos sus opiniones acerca del acontecer local y mundial, de forma suspicaz, utilizando las redes sociales y en una que otra conversación directa. El resultado; es el que me temía y he confirmado que muy lamentablemente no soy yo quien está errado, sino la sociedad, la masa, una masa tonta que no piensa en nada, que busca lo material y cortoplacista, el dinero fácil, lo degradante y lo ordinario. Creo que el principal motivo que me hizo escribir, es el ser testigo de como nuestras autoridades, llegan a ejercer puestos y cargos de poder, contaminadas con una inconsciencia propia de la masa, sin importarles mucho el bien general, sin altruismo. Se agrupan para la autoprotección, la lealtad es una lealtad negativa, hacia lo antivalórico. Cualquiera esperaría que lo que digo fuera algo de unos pocos, como tantos dicen.

Quien no ha leído frases como: “No por unos pocos los vamos a echar a todos al mismo saco”, u otra muy célebre dicha por el General Julio Pineda, jefe de la Dirección Nacional de Personal de Carabineros: “Es menester dar vuelta la página despercudiéndose de todos los daños que la amoralidad e inmoralidad de unos pocos que alguna vez pertenecieron a las filas de las carabinas cruzadas nos produjeron con tanto desdén y menosprecio”.

No se si a usted le produce el mismo sentir este tipo de frases. Para mi, ellas encierran un germen altamente peligroso y maligno; el del conformismo morboso, el de justificar de alguna forma el que no se deba hacer nada por reparar el daño, total, son unos pocos. Para qué vamos a tomar en cuenta los daños causados por los inmorales, y de paso vamos quitándonos de encima cualquier sentimiento porque vendrán otros hechos parecidos y quizás peores, porque lejos de disminuir los delincuentes y amorales, ellos se multiplican rápido, más rápido que los buenos; sobretodo en una sociedad blanda que se acostumbra cada vez más a mirar hacia otro lado, al igual que los poderes del Estado llamados a mantener la justicia y el orden.

No quiero una introducción larga, todos sabemos en alguna medida lo que ocurre a nuestro alrededor.

Mantengo aun la esperanza en las personas, a quienes humildemente llamo a buscar superarse positivamente. Usted sabe lo que es bueno y lo que es malo. Por favor, no justifique lo que es malo. No mire hacia otro lado ante una injusticia. Quizás piense que no está en sus manos arreglar el mundo, pero déjeme decirle que si, por supuesto que está en sus manos. Para mi, junto con la famosa “Regla de Oro”, mucho sentido tiene esta otra frase que dice:

“El cambio empieza por uno mismo”

(Ghandi)

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: