Los dichos del General Mario Rozas

VerdadAhora me nombra en un artículo por escribir en un comentario de youtube refutando los dichos del nuevo Director General de Carabineros Mario Rozas cuando aún era coronel.

Como sabrán mis lectores, mi nombre es Eduardo Suárez. Nunca he ocultado mi identidad ni mi condición de Sargento de Carabineros en retiro, veterano peacekeeper, informático por vocación geek, entre otras cosas pues mi interés por aprender es difícil de saciar.

Siempre me consideré un policía que nunca se separó de la parte humana, tratando de actuar lo más ajustado a derecho y reglamentación interna posible. Concedí perdones gratis a comerciantes ambulantes respetuosos y no cursé muchas boletas de citación al tribunal cuando las explicaciones eran atendibles. Eso sí, jamás perdoné a un delincuente, al contrario, me encantaba hacerles la vida difícil.

Tuve un par de procedimientos destacados, uno que la prensa hizo brillar en particular cuando como jefe de patrulla SIP, no acepté dinero en dólares a cambio de hacer la vista gorda y dejar libre a un lanza internacional. El comisario me dijo en voz baja “Tu procedimiento vale callampa”, sin embargo nos felicitó el prefecto y salimos nombrados en un diario.

En el otro procedimiento, coordiné con un recurrente de habla inglesa que había sido víctima de hurto en el aeropuerto, y a quien gracias a la eficacia y proactividad de mis colegas pudimos recuperar todo lo sustraído además de detener a los delincuentes. Por esto gané una anotación positiva en mi hoja de vida y a mi disgusto porque los demás Carabineros no recibieron siquiera una palmadita en la espalda, siempre dije que ellos realmente deberían haber recibido el crédito. El ciudadano estadounidense sólo me nombró a mi en una carta al general director que él envió en agradecimiento. No fuimos felicitados por el director que seguro tenía cosas más importantes que hacer que andar felicitando a alguien por el solo cumplimiento del deber.

Lamentablemente el tratar de ser justo, honrado, honesto en Carabineros no sirve, si no sabes, como me dijo el Capitán Erick Martín una vez, mantener el pico de pato, es decir, la boca cerrada ante las injusticias. Esto a propósito me lo dijo luego de decidir que yo debía darle dinero, incluso pidiendo en negocios si yo no portaba, a un oficial de intendencia que me lo solicitó para pagar un taxi. Historia que terminó conmigo apelando una reprensión, sanción que luego que la oficial investigadora me diera la razón, éste comisario me la elevó a un día de arresto, el que seguí apelando pues era totalmente injusto.

Pero…
Lo que me empujó a pedir mi baja fue sólo la gota que derramó el vaso. En mi vida institucional fui testigo de múltiples atropellos de oficiales hacia el personal, mal uso de recursos fiscales (directamente hurto), entre otros. La primera vez que tuve una prueba de algo, fue el año 2011, donde mientras me desempeñaba en informática pude comprobar que habían oficiales sanos percibiendo pensiones de invalidez. Esto pues mis contactos me avisaron de que el ex teniente (protegido por el mando) José Alfredo Molina dado de baja por un proceso militar en Villarrica, en realidad habría sido jubilado para callado y obviamente sin cumplir los requisitos. En el propio sistema de pensiones al cual pude ingresar quebrantando las débiles medidas de seguridad, comprobé que efectivamente aparecía como beneficiario de una pensión de invalidez. Di cuenta anónima para que la CGR investigara, pues no debía ser el único caso. No pasó nada.
Ubico al cabo Hernán Leiva, un verdadero caballero, en 1998 sólo dijo verdades en televisión y por estas verdades lo condenaron. No investigaron siquiera.
Conocí a una carabinero en la 48a Comisaría que se suicidó luego de un maltrato más de la comisario de la unidad, quien se negó a que la trasladaran al hospital porque mancharía el vehículo con sangre. Para la prensa dijeron que fue por una pelea con su pololo.
Fui testigo del robo de combustible (entre muchos otros casos) cometido por un capitán de apellido Martin, si, el mismo del pico de pato; quien para mi sorpresa fue investigado y separado del servicio (porque a los oficiales no se les da de baja). Todos mis colegas felices, por fin algo de justicia. Fue reincorporado sólo seis meses más tarde y premiado cuando quedó en la Academia. O sea, el hombre capaz que ya sea general y eso que de la investigación se desprendió otra arista, la de la apropiación indebida de una subvención que pagaba o paga el consorcio SCL a la comisaría del aeropuerto. Nosotros no teníamos idea de ello.
Fui testigo del mal uso del personal desde que estaba haciendo el curso de formación. Esto es más notorio en los planteles, pero incluso el comisario de la 10a. Comisaría, el ex Mayor Dumenes en La Cisterna, mismo que no respetaba el fuero maternal de mis colegas, entre ellas la cabo Arancibia que terminó denunciándolo y el que dio de baja una telefonista porque no le aceptó sus insinuaciones de galán; mandaba a lavar su camioneta Ford color gris al personal nuevo.
Fui testigo como dije, de muchas injusticias. Discutir con oficiales tratando de hacerles ver lo que estaba mal, fue la historia de mi vida. El general Ureta que se fue ahora junto con Soto es testigo. Fue de los pocos que alguna vez me encontraron la razón.
El caso del comandante Roberto Troncoso de inteligencia, contra quien di cuenta por escrito a la Dirección General, fue el segundo caso donde tuve pruebas para poder denunciar. Me apegué totalmente al reglamento institucional, con un valiente testigo que declaró también. El resultado, un comandante a quien no le ocurrió nada, mi testigo firmando una injusta reprensión para evitar más problemas pues fue perseguido por sus superiores oficiales y yo que no firmé sanción propuesta alguna, seguí luchando con ayuda judicial, hasta que en una declaración otro oficial sin darse cuenta, con sus dichos hizo que quedaran en evidencia las mentiras del comandante Troncoso. Fue un proceso tedioso donde yo como denunciante y víctima, además de demostrar la culpabilidad del comandante, debí defender mi inocencia de un supuesto incumplimiento de órdenes y de no querer perjudicar a un oficial por el solo hecho de perjudicarlo (muchos oficiales hacen eso siempre, perjudican al personal y después se ríen y lo cuentan como una hazaña. Para ellos basta su palabra, no necesitan probar nada). Luego de quedar sin sanción y nota de conducta buena, pedí mi retiro por dignidad. Colisionaba con mis principios el que luego de comprobar la cantidad de mafiosos oficiales existentes en ejercicio, hubiese seguido en Carabineros. Me dolió en el alma, se me vinieron a la mente esas películas sobre jefes de policía corruptos. Sobretodo porque una vez más, el oficial quedó sin ser sancionado por un sistema donde ese escalafón acusa, juzga y sanciona.

Mi arenga antes de irme, ante el jefe de personal fue “Yo como policía no puedo seguir aceptando órdenes de delincuentes y ladrones. Me voy con la frente en alto, y espero que el tiempo haga justicia, se destape y la opinión pública sepa todo y estar vivo para verlo. “. Seis meses más tarde aproximadamente, estalló el pacogate, del cual me salvé de estar involucrado pues originalmente yo estaba considerado para ayudar a desarrollar el proyecto que llevaba a cabo el ex Mayor Valenzuela. Yo creo saber por qué me sacaron. Pero eso es otra historia…

Espero que este nuevo general director lo haga bien, perdónenme por dudarlo eso sí. Creo será más de lo mismo. Esto lo digo porque me dolió lo que dijo en la entrevista con Tomás Mosciatti donde di mi opinión en YouTube. Mi historia no es mentira, como tampoco lo es la del Cabo Hernán Leiva Suazo. No son casos aislados. Pregunte a su esposa, Carola Ahengo Triviño, qué pasó conmigo cuando surgió una hermosa amistad con la hija de la Prefecto Subrogante Mercedes Jara Varas. Cómo seguían todos nuestros movimientos determinadas oficiales, entre ellas, la Teniente Gabriela Villouta. La amenaza de traslado a las Torres del Paine que me hizo la Mayor Silva a quien le decían “la gato”. Se va a reír, le vendrán recuerdos, ella siempre fue de la buenas. Aprovecho de dar mis sinceros saludos. Pregúntele qué pasó cuando me ordenó irle a comprar cigarros. Tuvimos buena escuela con la comisario, en ese entonces la Mayor Ana María Angulo Barturen, de las pocas oficiales a quien nunca vi en algo malo. Una persona muy justa y especial que debiese haber llegado a General.

Pensiones truchas en Carabineros de Chile – El otro fraude

Corria el año 2003 y mientras prestaba servicios en la 7ma. Comisaría de Carabineros de Villarrica – Chile, siendo el Comisario el Mayor Jorge Bohle Barahona; me encontré en otra de esas tantas situaciones a las que me tenía acostumbrado esta “escuela para la vida” que es “La Institución”.

José Alfredo Molina García, era un Teniente de Carabineros bastante antigüo para ser teniente. Si mal no recuerdo, 16 años de servicio. Esto me trajo un mal presentimiento, un Teniente con 16 años de servicio no podía ser muy brillante, pensé,  y para peor, este oscuro personaje tenía el puesto de Subcomisario de los Servicios y también el de Subcomisario Administrativo, porque, otra vez extrañamente, no habían más oficiales alli, quizás para minimizar la posibilidad de que alguien saliera bueno y denunciara a las autoridades,  las múltiples irregularidades que ocurrían en esa Unidad Policial por ese entonces.

Al correr de los días se comenzó a hacer notar la personalidad limítrofe de este oficial. Se paraba en la puerta a esperar, mirando el reloj en cada formación para iniciar un servicio, esto con el fin de castigar a quienes llegaran tarde. Hasta ahí todo más o menos bien, lo malo es que este oficial vivía en el futuro, quiero decir que la hora de su reloj estaba primero 5 y a la semana siguiente 10 minutos adelantada a la hora oficial de Chile Continental.

Su esposa fue contratada como contadora, sin más mérito que el ser pareja de un famoso, en el desaparecido Hogar Niño y Patria de Villarrica, que bien sería otro fraude a investigar y que vendría a engrosar la lista de fraudes de esta cofradía.

Recuerdo algunas tristes “anécdotas” que nos dejó este referente, como el de un Cabo que me confidenció haber pillado infraganti al oficial rayándole su camioneta con un clavo, por lo que tuvo que hablar con el comisario y luego pedir su traslado a Temuco para evitarse problemas. A mi personalmente me impidió la posibilidad de viajar a Santiago a rendir mi examen para conformar una misión de paz a la que había postulado con anterioridad, también me negó la posibilidad de estudiar, me aumentó los servicios al grado de no tener vida familiar cuando se enteró que mi esposa era dueña de un jardín infantil. Incluso cuando lo encaré, reconoció que lo que más le molestaba, era que yo teniendo una profesión no me dedicara a ella y que en vez de eso fuera Carabinero, y que además en mi familia nos fuera bien en lo material.

Dentro de las instrucciones que daba, que más bien eran en más del 50% amenazas, estaba el que debíamos caminar con chaleco reflectante por la calzada en todo momento y en solitario, es decir, no le importaba mucho la seguridad de su gente, pues es sabido que al menos de infantería se debe recorrer la población en parejas porque al proceder, mientras uno controla el otro protege, o para ayudar a reducir eventualmente a un antisocial.

Otra instrucción-amenaza, era contra quienes hacían reposo por licencia médica, donde abiertamente declaraba que los perseguiría hasta darlos de baja y sin derecho a pensión alguna pues se entendía que no estaban aptos para el servicio, y ahora viene lo irónico

José Alfredo Molina García, tenía un secreto (en realidad tenía más de uno, pero eso no lo publicaré en este medio para alivio del susodicho). Estaba procesado por la Justicia Militar y no debía estar ya en Carabineros. Pero ¿por qué seguía en la institución entonces?.

Con el correr del tiempo y debido a presiones del Fiscal Militar para dar cumplimiento a la sentencia, fue dado de baja sin ningún honor y mucho antes de cumplir los 20 años de servicio que le habrían significado una pensión de retiro. No se pudo hacer lo que acostumbran a hacer en Carabineros, “estirar el chicle” que es dilatar el proceso de baja, “fondear” o esconder al oficial protegido en estamentos remotos o alejados del mando central, hasta que éste haya cumplido más de 20 años de servicios y ahí si, otorgarles una pensión. Lo que si se hizo fue una celebración en Villarrica, a la que no pude asistir por encontrarme en Santiago.

Pero “el negro Molina” como era conocido entre sus pares, estaba bendecido por los dioses del Olimpo. Su compadre, era un General de Carabineros del cual no recuerdo el nombre, quien al ya no poder seguir protegiéndolo, le “movió” o gestionó, una PENSIÓN DE INVALIDEZ FRAUDULENTA de por vida. Fraudulenta, porque el hombre estaba absolutamente sano (problemas psicológicos es otro tema). O sea, ironías de la vida, él pasó a ser uno de aquellos a los que juró perseguir.

Yo no me enteraría de esa pensión hasta unos años más tarde, por una llamada telefónica de un colega que recibí en mi puesto de Suboficial de Guardia en la 27a. Comisaría Aeropuerto Internacional en Santiago, porque finalmente pude salir entero de ese antro de la perdición. Gracias a una amena conversación con el comisario, logré tocar alguna fibra de su corazón para que me soltara de una vez y así escapar de la baja que me había prometido el infeliz negro Molina.

Puse en duda lo de la pensión de invalidez para Molina, pues no podía ser. Yo mismo tenía más problemas por actos del servicio que el perla, y la cantinela de que él no perdonaba a quienes se enfermaban no cuadraba. Entonces lo encontré de una injusticia tamaña y aproveché, lo confieso, mi acceso personal a la red de Carabineros que estaba en aquel entonces protegida por escuetas claves que tuve la suerte de hackear, para verlo con mis propios ojos. Efectivamente estaba en el listado de los tocados por la varita mágica, recibiendo una pensión sin habérsela ganado y al contrario, habiendo sido como muchos otros privilegiados por el mando, un patético delincuente vestido de policía.

De inmediato con estos antecedentes, envié una denuncia anónima obviamente (de lo contrario me habría tenido que ir mucho antes de Carabineros) a la Contraloría General de la República. Esto en el año 2011.

Hasta el pasado año 2017, me preguntaba por qué todo seguía igual. Sin embargo recibí con una alegría inmensa, la noticia que ahora se estaba investigando (también se está investigando a la propia Contraloría por haber hecho la vista gorda también a otras denuncias mucho más importantes que la mía). Gracias a esa investigación está saliendo a la luz que así como el tristemente célebre negro Molina, muchos otros personajes más gozaban de una pensión inmerecida, incluso más allá de Carabineros de Chile, en otras instituciones hermanas.

Espero a más de un año y medio de esta noticia, que los antecedentes no se pierdan y tener la dicha de ahora si, ver como se hace justicia, aunque tenga que tardar un poco. Quizás soy un soñador empedernido, pero no pierdo las esperanzas de que los tribunales ordenen devolver los dineros mal habidos y que estos fondos se destinen a pagarles la deuda a quienes si se ganaron con esfuerzo o por razón de la auténtica actividad policial, una pensión.

Por las noticias, redes sociales y por diversos actos de protesta, la opinión pública se ha podido enterar que son muchos los Carabineros a quienes se les debe un desahucio, una pensión y una gran disculpa.

Les muestro a mis lectores algunas fotos que el prócer mantenía públicas. Ahora creo que ya las eliminó todas. Al menos, algo de vergüenza le debe quedar. No te escaparás Negro Molina, de tener tu merecido capítulo en mi próximo libro y espero tampoco te escapes de tener tu justo merecido:

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REFERENCIAS:

CIPER-Chile: Carabineros: los secretos del millonario pozo que financia las pensiones de oficiales
La Tercera: Nueva arista de fraude en Carabineros: indagan pensiones de invalidez
La Tercera: Contraloría audita pensiones en Carabineros
Informe Especial: Pensiones de Invalidez, los otros Jubilazos
Economía y Negocios: Fiscalía abre arista por pensiones de invalidez en caso Carabineros

windows cannot access the specified device path or file. you may not have appropriate permissions RESUELTO

Que frustrante siendo el administrador de Windows en mi Laptop que me costó bastante dinero, recibir el mensaje windows cannot access the specified device path or file. you may not have appropriate permissions y que además sin autorización alguna te eliminen archivos .exe de tu equipo.
Luego del quebradero de cabeza buscando en google y youtube una solución que pasaba por:

  1. Click derecho y Ejecutar como administrador
  2. Desactivar antivirus y antimalware
  3. Correr el .exe desde modo a prueba de fallos

Tuve que buscar cual era el conflicto por mi mismo, ya que nada de lo anterior funcionó.

Resultó ser que una vez más sin mi permiso, Microsoft instaló en mi Windows 7 un paquete llamado Windows Secutity Essencials. Al desinstalar esta mugre indeseada, puesto que yo no uso antivirus en tiempo real, el problema se solucionó al fín.

Microsoft y Google están cada vez más agresivos con nosotros los desarrolladores y con los usuarios en general.

El General Director NO LE INTERESA cumplir la Ley

https://wp.me/p9JYrX-11

Esta publicación de mi buen amigo Gene Fernandez, es una verdadera brújula para orientarse en la contingencia que tiene en vilos a la otrora mejor evaluada institución de Chile.

Espero que el golpe de timón sea importante y la reestructuración sea de verdad. Carabineros de Chile merece evolucionar. No es cuerdo en estos tiempos mantener las diferencias que hasta hoy hicieron gestar una mafia criminal en su seno.

LA RESPONSABILIDAD DE MANDO SEGUN LOS GENERALES DE CARABINEROS

https://wp.me/p9JYrX-E

Les invito a leer el artículo del link de más arriba. Como ya escribí anteriormente, esto es karmatico, pues es un buen amigo de muchos años, quien se querella peleando “hacia arriba” como lo hacen los valientes.

Todos saben que me retiré de Carabineros prematuramente luego de denunciar por los conductos regulares a un Teniente Coronel de inteligencia de apellido Troncoso, donde a pesar de ser víctima fui perseguido y se me propusieron sanciones ejemplares por osar intentar poner en tela de juicio a uno de estos protegidos por la mafia.

Los conductos regulares no sirven cuando el denunciado es uno de esos seres todopoderosos.

Para terminar, esta frase que saqué del texto escrito por Gene Fernandez: “Los mejores Generales, están en el Círculo de Coroneles en Retiro”.

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