Atrévete

“Nunca sabes el impacto que podrías tener si estuvieses dispuesto a atreverte.
Atrévete a hacer algo el día de hoy. Algo grande. No temas ante el posible dolor de caer de cara contra el piso. Este dolor pasará, pero el sufrimiento de quedarse estancado en neutral es constante.”

atreverseAunque la frase anterior parezca extraída del capítulo de uno de los libros de Robert Kiyosaki, encierra una gran verdad. ¿Cuántos de nosotros tiene un pariente o conocido de edad avanzada, quejándose de no haberse decidido a hacer algo en su juventud? “Debería haber comprado ese terreno en el centro”, decía mi viejo, “Pero le hice caso a tu madre. Ahora sería millonario”.

El hecho es que cuando no hacemos algo, con el tiempo, nuestra imaginación se dispara. Idealizamos las situaciones, aunque la realidad nos dice que los misterios de la vida son indescifrables a menos que vivamos la experiencia.

Transformar los sueños y anhelos en experiencias. Ese es el lema. Buen o mal final, será un aporte a nuestro crecimiento, porque será siempre mejor contar a nuestros nietos sobre un fracaso estrepitoso del cual salimos con vida, a no tener nada que contar.

En la actualidad es posible ver personas frustradas trabajando para hacer dinero, pero a duras penas son capaces de permanecer a medio vivir. Esclavos de un sistema, similar a una rueda empujada por el esfuerzo, donde se comienza en un lugar para llegar al mismo punto de partida, una y otra vez, sin avanzar, sin ir a ningún lado.

En la antigüedad, las personas estaban más preocupadas de las cosechas y de sus animales de granja que de otra cosa, nadie les pagaba un salario, sino que las propias familias se proveían de lo que necesitaban. Hágase la pregunta: “¿Qué pasaría conmigo, con mi familia, si ya no tuviera dinero?”. Es válido pensar en cualquier circunstancia, una guerra, colapso económico, crisis mundial.

La mayoría de los anhelos pasan por la necesidad de más dinero.

Hay un dicho que dice: “Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita”. Esto tiene un sentido claro cuando sacas cuentas y comienzas a sumar cuánto pagas. Electricidad, tu cuenta telefónica, internet, gas, agua (¡agua!). Luego piensa en cuántas de las cosas por las cuales pagas y consumes tus recursos y tu vida misma, realmente necesitas. ¿Tienes un plan para vivir o tienes que planear como sobrevivir?.

Quizás dirás, “Antes las personas vivían menos, ahora yo pago por el progreso, la gente vivía preocupada de que no les invadieran sus tierras…”. Si, te lo concedo, habían otras precupaciones también. Hoy hemos evolucionado, tenemos que preocuparnos de otras enfermedades como el SIDA, cáncer, ébola, zika, progresamos para seguir pagando ya no el tributo al César, sino que a las grandes multinacionales, pagar hasta por tener una casa o un departamento un poco más digno que los de antaño, pagar por nuestro metro cuadrado en forma de imposiciones o impuestos a la propiedad, propiedad que se arrogan los gobiernos. Ya no tenemos que preocuparnos que nos invadan las tierras, porque ya están aquí, ya las invadieron y debemos pagarles la renta.

¡No pagues nada! ¡Sé libre!

La mejor forma de hacer esto es no echar raíces, movernos, minimizar nuestros gastos, o perdernos del sistema, quizás irnos lejos de la civilización y vivir como antaño.

No pagues el impuesto y como que seas hijo de vecino, te meterán entre rejas. El sistema es tanto o más opresor que el de Roma y sus Centuriones. Hoy ellos han evolucionado, ahora tienen a la oficina de impuestos, tienen a la policía, puedes pagar por internet, pero tienes que pagar.

No pretendo en este capítulo que sigas mi pensamiento, pretendo que simplemente pienses, que hagas planes para la próxima crisis, o para cuando te quedes sin trabajo, sin dinero. Quizás sería más conveniente ser un nómade, viajando y conociendo esta Tierra en vez de encerrarnos en la “seguridad” que nos ofrece nuestra patria, nuestra casa, el hogar que “nos pertenece”.

Este capítulo lo comencé con el título “Atrévete”. Es justamente una invitación a atreverse a hacer cosas, a desafiar los paradigmas, a evolucionar en el conocimiento y la experiencia propia. Una forma de escapar a la involución, tal vez.


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El ser humano, productor mundial de basura

En la ciudad de Temuco, República de Chile, por allá en los años 70 cuando yo era muy pequeño, mi madre me mandaba a comprar azúcar, aceite, pan, una bebida (soda o gaseosa) y por supuesto yo sabía que cosas debía llevar al negocio. Para el aceite y la bebida familiar de 750cc, la botella de vidrio correspondiente y para el pan, la infaltable bolsa de tela. En esos tiempos, esto era lo común y todas las familias vecinas lo hacían de esa manera. El azúcar era pesada y puesta dentro de un artesanal envase hecho en el minuto con papel craft plegado, el pan se vendía por unidades e iba directamente a la bolsa de tela, el aceite era vendido por litro y puesto en la botella de vidrio que se llevaba totalmente limpia al efecto. Las mermeladas mayoritariamente se preparaban con fruta fresca y en casa, se adquiría un mínimo de vegetales porque se cultivaban en cajones o en huertos que se abonaban con desechos orgánicos, como cáscaras de verduras, yerba mate ya usada y el estiércol de las aves de corral y otros animales que se criaban también para el consumo familiar. La harina de trigo se compraba por “quintales” hechos de tela, mismos que se reutilizaban en el molino o bien se transformaban en unas abrigadoras sábanas o paños de cocina. Todo era aprovechado y los desechos diarios eran en comparación, mucho menores que hoy en día.

Lo anterior, que parece digno de una comunidad ecológica actual, en realidad se hacía por necesidad. En esa época en mi ciudad, casi no habían envases plásticos.

Pero con el correr involutivo de los años, todo se volvió más simple y práctico. Hoy ya no hay que preocuparse de llevar envases y uno, siempre apurado, va con su tarjeta o su dinero a cualquier supermercado, compra lo que tiene que comprar, y además contribuye con su cuota de desechos a hacer más y más sucio este planeta, desde el momento mismo en que llega al hogar y comienza a desempacar la mercadería.

El mayor problema claramente lo constituyen los plásticos, pues aunque el 90% de ellos son en potencia reciclables, en la práctica sólo el 1% son reciclados en todo el mundo. Estados Unidos unicamente recicla el 7%, mientras que en Europa la cifra va en aumento por sobre el 25%. Números paupérrimos para las mayores economías del mundo. El lector inteligentemente se preguntará: “¿Si son estos los porcentajes que manejan los países desarrollados, qué queda para el resto?”. A pesar de esta cruda realidad, los plásticos se siguen produciendo y utilizando en todo el mundo.

Existen iniciativas “a medias” en distintas partes del globo. En algunos lugares las autoridades han dispuesto unos llamativos contenedores separados por colores para arrojar allí los distintos materiales reciclables, generalmente, plásticos, vidrios y metales, que al ser retirados van a parar por desventura, a un mismo y único contenedor de basura y desde ahí al vertedero. Hay muchos organismos que han caído en estas prácticas deshonestas, que buscan hacer creer a la gente que están haciendo algo por mejorar las condiciones en su medioambiente. Si quiere enterarse de su situación local, lo invito a utilizar esta gran herramienta llamada internet para buscar noticias y denuncias al respecto. Se va a sorprender, o quizás a estas alturas, ya no se sorprenda tanto.

Pero la peor noticia que le puedo dar es, por favor prepárese y mejor aun, siéntese. El reciclado de plásticos no existe. Tal cual lo lee. En realidad el plástico pierde sus características, se degrada cada vez que se intenta volver a utilizar y es por este motivo que un envase que originalmente guardaba alimentos para consumo humano, una vez “reciclado” no podrá usarse para el mismo fin, sino que ya no servirá para otra cosa que para contener detergentes, pesticidas y otras sustancias. Finalmente, luego de haber sido procesado unas cinco veces en promedio, no servirá para nada más que para quemarlo produciendo de paso, muchos gases tóxicos.

La buena noticia, es que nuestros incansables y abnegados científicos, están desarrollando y produciendo, aunque aun a un costo monetario elevado, plásticos degradables y biodegradables. Esto es, que gracias a la acción de una bacteria, de la luz solar o de otros elementos presentes en la naturaleza, serán nuevamente absorbidos por el medioambiente, en el mejor de los casos, sin causar impacto negativo alguno en los ecosistemas.

Extrañamente, cuando el plástico vio la luz a finales del siglo 19, era obtenido a partir de materia prima vegetal biodegradable. Lo que pasó posteriormente es que se dejó de lado este proceso y se optó por desarrollar la producción química de los distintos tipos de plásticos, incorporando en ellos resinas artificiales y derivados del petróleo.

Océano de plástico en Bulgaria

Océano de plástico en Bulgaria

En la revista “Nature”, número 494 del 14 de Febrero del 2013, se puede leer como un grupo de científicos hace un llamado a la comunidad mundial para clasificar distintos tipos de plásticos, como altamente peligrosos para la salud y el medioambiente. Se menciona el daño que producen estos desechos a más de 370 especies marinas que mueren en grandes cantidades al atascarse en el plástico o comerlo, como es el caso de las tortugas marinas que confunden las bolsas con medusas. Ellos, al revelar este informe, creen firmemente que al darles la categoría de peligrosidad que se merecen, estos materiales serán tratados acorde a su clasificación y ya nunca más como basura ordinaria.

El caso es que tampoco existe una conciencia por parte de la mayoría de la gente sobre el problema. En países desarrollados, las personas clasifican y separan el material creyendo que efectivamente están ayudando al planeta. Por otro lado, en los sub-desarrollados existe la cultura (o incultura) de usar y tirar, llegando la basura acumulada en lugares públicos a niveles realmente alarmantes, siendo además de todo lo dicho anteriormente, un aporte a la contaminación visual.

Basura luego de un recital de Los Jaivas en Santiago - Chile

Basura luego de un recital de Los Jaivas en Santiago – Chile

Nombrando los casos que conozco de cerca, en la realidad chilena, queda aun mucho camino por recorrer, y un buen principio sería sensibilizar y crear conciencia ecológica en las personas, porque basta con asistir al final de algún evento, un partido de fútbol, un recital u otro similar, para percatarse de las montañas de basura que si no fuera por los trabajadores que limpiarán el desastre y trasladarán la mugre a un vertedero, ahí quedarían, y se convertirían a la larga en un nido de ratas, zancudos y otros insectos dañinos. Lo que para unos es motivo de indignación, para otros causa total indiferencia. No se piensa en el largo plazo, donde ese comportamiento se lo estamos transmitiendo a las futuras generaciones a las cuales, dicho sea de paso, les estamos construyendo un lugar inapropiado y más aun, tóxico para habitar.

Un claro ejemplo es que en el mes de Agosto del año 2013 y mientras escribía este libro, se llevó a efecto un recital del grupo musical “Los Jaivas”, en el Parque Forestal de Santiago. Se trató de un espectáculo al aire libre y gratuito, por lo que la asistencia fue bastante, aproximadamente unas 25 mil personas. Vergonzosamente la muchedumbre dejó como saldo unas 20 toneladas de basura arrojada al suelo, en el mismo Parque. Las autoridades explicaron que todo el desperdicio fue debido a la numerosa asistencia. Sin embargo, a mi juicio, podrían haberse congregado un millón de espectadores y aun así, cada uno de ellos, podría haberse abstenido de arrojar basura. En este recital ocurrieron varios hechos lamentables, como agresiones a personas, destrucción de la propiedad y robos, lo que no es de extrañar si no se ha hecho nada por revertir el proceso involutivo humano y en estos casos, donde hay música estridente y gratis, sin importar si proviene de un grupo musical en vivo o de un equipo de música con grandes parlantes, donde circula mucho alcohol, cigarrillos y otras drogas, entre la masa, es en donde se agrupan en mayor número los seres más involucionados.

bolsasFue loable la iniciativa que tuvo el supermercado Líder entre los años 2011 y 2013, aunque tuvo poco eco en sus clientes chilenos. Unas bolsas de tela, bastante grandes y prácticas que se vendían en el mismo supermercado, invitaban al consumidor a ayudar un poco a descontaminar, dejando de utilizar bolsas plásticas. El comprador también podía traer su propia bolsa de tela, por lo cual recibía de vuelta un ahorro de tiempo al pasar por una caja especial que estaba, lean bien, casi siempre vacía. No está de más decir que los propios trabajadores del supermercado eran quienes muchas veces saboteaban las buenas intenciones de sus empleadores al no hacer respetar la fila exclusiva. La gente irreflexiva además, al ver desocupada la caja exclusiva para bolsas reutilizables, cancelaba allí sus compras aparentando no haber visto los sendos letreros que indicaban pasar solamente portando dichas bolsas. En definitiva una vez más, el cambio positivo de estilo de vida en que se esperaba fuésemos todos entusiastas participantes, quedó en una buena pero obsoleta idea.

Envases de plumavit acumulados en un desagüe cerca del mar en Haití

Envases de plumavit acumulados en un desagüe cerca del mar en Haití

Otro caso es Haití, país azotado por la pobreza y el sub-desarrollo, con un nivel de analfabetismo de casi 50%. Es algo muy común observar una cantidad ingente de plásticos que circulan a diario. Como el calor es siempre apenas tolerable, vendedores de agua en bolsas plásticas de alrededor de 200cc de capacidad, ofrecen en las calles el vital elemento por poco dinero. En forma masiva, se compra, se bebe y se arroja a la calle en donde las pequeñas bolsas se acumularán generalmente hasta el paso de la próxima lluvia, la que acarreará toda esta basura  y la depositará en el mar. Lo mismo pasa con las botellas de refrescos y envases de poliestireno expandido (plumavit), que se utilizan indiscriminadamente en la venta callejera de alimentos preparados, siendo los más comunes y apetecidos, el pollo frito con arroz o plátanos fritos.

Si uno efectúa el recorrido completo desde lo alto de la ciudad de Puerto Príncipe, capital del país, hasta la orilla del Mar Caribe, ocurrirá un curioso fenómeno óptico. Al ir acercándose al mar, pero aun a la distancia, se apreciarán cientos o miles de blancas gaviotas flotando en el agua salada, lo cual resultará atípico pues estos animales se sienten más atraídos por el vuelo que por el nado. Sin embargo, al acercarse, el espectador notará que lo que parecían aves, no eran otra cosa que miles y miles de envases de plumavit color blanco.

También son muy dados a efectuar espectáculos al aire libre y festivales, con música realmente a altísimo volumen. El saldo de éstos, no difiere mucho de lo que ocurre en Chile. Quizás si, la cantidad de basura puede ser algo mayor por espectador. Lo más triste en todo caso, es que también éstos terminan con un par de muertes y muchos heridos a bala o elementos corto-punzantes.

Canal Lachine en Montreal. Fotografía que encontré en Internet, pues en mi visita nunca observé basura.

Canal Lachine en Montreal. Fotografía que encontré en Internet, pues en mi visita nunca observé basura.

Un estilo de vida distinto hace de Canada, un país con ciudades bastante limpias, de las cuales tuve la oportunidad de conocer Quebec y Montreal.

El ciudadano común observa las leyes y teme la aplicación de fuertes multas de dinero si son sorprendidos en algún incumplimiento. Tal vez esto, además de un mayor gasto en educación y cultura, ayudan a que los canadienses sean más conscientes de su entorno y lo cuiden. Existen de hecho, extensos parques por toda la ciudad, muy seguros para caminar o recorrerlos en bicicleta o patines.

A simple vista, todo está bien dispuesto. Las personas son muy ordenadas y respetuosas también, aunque hay excepciones por supuesto, pero estas excepciones no llegan a enlodar la imagen de pulcritud que se proyecta al visitante. Los espectáculos al aire libre y que son muchos, se efectúan con el cuidado de presentarlos en áreas y en horarios que no afectan el descanso ni la tranquilidad de los hogares.

Sin embargo, no todo es color de rosas, pues como cualquier país desarrollado, la producción de basura es inmensa y es en su manejo donde se ve actualmente el dilema.

El problema tal vez, se resolvería responsabilizando a los productores de llevar a cabo el ciclo cerrado de reciclado o reutilizado, ya que hoy por hoy, producen los elementos que más tarde se convertirán en basura, despreocupada e impunemente.

Volver a algunas prácticas de antaño. Por ejemplo, usted llevaría su envase de gaseosa vacío y compraría uno lleno. Luego el envase vacío iría de vuelta al proceso de limpieza y envasado, mismo que en teoría podría ser repetido infinitamente y en el peor de los casos, el envase podría ser vuelto a fundir y reconstruir.

Además, otras medidas tales como la venta de ciertos productos a granel, la eliminación de los embalajes superfluos, la educación en el tratamiento individual y familiar de los residuos, también serían deseables y constituirían un real aporte a la lucha por la descontaminación.

Finalmente, la eliminación de todo tipo de plásticos que no se degraden o que no se pueda garantizar su total reutilización por parte del fabricante. El reemplazo sería claramente por materiales como el vidrio o el metal, debiendo incorporar políticas claras de bajo o nulo impacto ambiental en el cierre de ciclo de utilización, .

Cine y TV: Lavadoras de Cerebros

Mucho se ha escrito sobre la influencia de la televisión y el cine. Las películas entregan mensajes preparados que nuestro cerebro, en muchos casos, se traga sin protestar. Es así como el individuo adquiere comportamientos y deseos para su vida que no son propios, sino producto de una manipulación externa, astuta y previamente elaborada, mayoritariamente por cineastas extranjeros y que son alegremente incorporadas por aquellos que como corderos de un rebaño, van para donde los lleven, incluso al matadero.

Aquellos que como yo eran niños en la década de los 80, recordarán haberse sentido como Superman luego de presenciar como el hombre de acero sometía a los malos y salvaba a la humanidad. La serie “El Hombre Nuclear”, donde Steve Austin, un astronauta cuyo cuerpo fue reconstruido cibernéticamente y que tenía audición y visión telescópica, además de super fuerza y velocidad, igualmente calaron profundo en la mente de niños y jóvenes de esa época llena de superhéroes, capaces de todo por combatir y derrotar a los supervillanos. El mensaje no era del todo malo, pues se trataba de luchar por la justicia, pero la violencia formaba parte de la trama de manera sutil. Era la semilla a punto de germinar.

Del mismo modo, hay semilleros de los rápidos y furiosos de hoy, en las películas y series de antaño. Famosos eran en la década de los 80 “Los Dukes de Hazzard”, quienes siempre encontraban la forma de escapar de los corruptos policías, secuaces de Boss Hogg; o la carrera de autos de “Grease Brillantina”. Estas escenas palidecen ante el despliegue de violencia y agresividad que nos muestran sus homónimas actuales, con mucho más presupuesto y por ende, con mayor capacidad destructiva ya sea de automóviles, viviendas, negocios o vidas humanas.

Grease Brillantina

Grease Brillantina

El mensaje que entrega la pantalla ha evolucionado (o involucionado) con nosotros. Hoy es posible apreciar varias tendencias. Sin embargo me voy a referir a sólo tres de ellas, por su potencial poder de manipulación negativa.

Los mensajes del tipo “Disney”.

Son propios de películas elaboradas en estos estudios, pero no es exclusivo de ellos. Se trata de mensajes equivocados, que ponen en aprietos a los padres frente a sus hijos.

Un caso común es el de un niño o niña que tiene un juego de pelota o un acto teatral en su colegio, al que el padre se compromete a asistir porque es el más importante y porque debido a su absorbente trabajo, nunca antes ha podido ir y eso, obviamente, le hace sentir mal consigo mismo. Llegado el día, que se suponía iba a ser libre para el dueño de casa, porque así lo había solicitado y su jefe lo había autorizado; algo surge en la empresa y él debe asistir generalmente a cerrar un negocio. Aquí viene lo peligroso. El acongojado padre, presionado por el hijo que le dice al teléfono en forma lastimera y manipuladora: “Pero…Tu lo prometiste…” y la madre presionando por el otro lado a punto de pedirle el divorcio, finalmente decide dejar de lado su trabajo para ir a ver la actuación de su hijo o hija.

El caso anterior, es bastante emotivo y el mensaje a todas luces, es que el hombre de familia, es capaz de todo por el amor a sus hijos y que uno siempre debe cumplir lo que promete.

En la realidad, sin embargo y a diferencia de la televisión o el cine, sencillamente luego de que el padre no hace lo que se le pide en su trabajo, será despedido, lo que a la larga generará sentimientos de culpa en el niño y la madre, atrayendo desdicha y problemas económicos a la familia y al padre ahora cesante.

Quizás es un poco extremista el desenlace real, pero de todos modos la idea es ir más allá del filme, que siempre deja esta parte inconclusa o bien, confía en un jefe buena persona que entenderá los motivos del padre.

A diferencia del mensaje que pretende entregar este tipo de películas, donde todos son finales felices, en lo que pareciera ser el comportamiento correcto; la realidad es que el niño que hace suya esta forma de pensar, se volverá un manipulador de primera categoría, que exigirá a sus padres prometer cumplir aquello que él quiere, no aceptando de buena forma los reveses de la vida, donde no siempre se obtiene lo que se desea. Este tipo de mensajes son contrarios al desarrollo de la capacidad de adaptación y de manejo de las frustraciones.

Mi recomendación de padre es que no se pierda la oportunidad de explicar a los hijos, que en la vida real todos tenemos deberes y obligaciones que cumplir, que efectivamente la familia es prioritaria y es por eso que el papá o la mamá no quieren perder su trabajo, para poder seguir desfrutando del estilo de vida que tienen.

Los mensajes del tipo “Rápido y Furioso”.

Película Rápido y Furioso

Película Rápido y Furioso

La vida real

La vida real

Velocidad y nulo respeto por la ley, la seguridad propia o la del prójimo. Ese es el mensaje final de este tipo de filmes. Por esto, para entender el fenómeno actual de los autos “enchulados” circulando por las calles con más parlantes que carrocería y las carreras callejeras ilegales, me sometí a ver la película “Rápido y Furioso 5”, y eso fue realmente iluminador.

En ella hay un bueno a mi parecer el policía protagonizado por “La Roca”, un malo protagonizado por “Vin Diesel” y otro perversamente malvado que en este caso, era un fabricante de drogas quien junto a policías corruptos, tenían compradas a las personas pobres de Río de Janeiro.

En la película no hay una definición marcada y clara entre el bueno y el malo, sino que se observa al malo haciendo igualmente cosas buenas y al bueno otorgándole oportunidades al malo, incluso celebrando el que se haya salido con la suya. El mensaje es ambiguo, por lo que en una mente débil y con tendencias delictivas, reforzará el concepto del dinero fácil, el poco respeto que se debe sentir hacia los corruptos representantes de la ley y a las leyes mismas, y lo divertido que es conducir un auto a altas velocidades por calles no habilitadas para ello. Este fenómeno se vuelve más peligroso aún debido al éxito de taquilla y por ende, a su masificación; pues es una película entretenida, llena de acción y violencia desmedida, destrucción masiva de vehículos y propiedades, que seguramente harán que uno no se despegue de su silla. El problema, debo insistir, es creerse uno de los dos protagonistas y salir fuera de casa a hacer cosas como las que se presenciaron.

Así que si te dicen de cariño, “El rápido y furioso”, preocúpate, pues indica que algo anda mal.

Los mensajes del tipo “Anti-super-héroe”.

El super héroe extremadamente violento y sanguinario, que puede ser el artista marcial desquiciado que saca con sus manos el corazón y la columna vertebral de sus enemigos, o bien el comando que con su ametralladora dispara miles de balas, dejando un río de sangre a su paso.

Las artes marciales, con un buen profesor, son un refuerzo para tu temple, tu espíritu y tu disciplina. Sin embargo, esta clase de películas muestran una degeneración del artista marcial, donde el ensañamiento y el exceso de escenas sangrientas marcarán a más de algún joven, que va a querer ser como ese modelo y saldrá a las calles en busca de acción, de enfrentamiento y si no lo consigue, se unirá a pandillas o verá oportunidades para demostrar su poder para golpear y herir, donde no las hay.

El verdadero artista marcial sabe que el mejor combate es aquel que no se pelea. Que es mejor no vencer a tu enemigo, sino llegar a un consenso, negociar. Eso si es realmente un reto, luchar y vencer a tu propio cerebro elaborando una estrategia donde todos ganen.

Un arma, como me consigo un arma, con una ametralladora o una bomba haría pedazos a todos. Esta parece ser esa la consigna presente en los filmes de comandos o de guerrillas. La idea es clara y los resultados se pueden ver en el aumento de los titulares en las noticias, que nos avisan sobre la muerte de varios escolares y docentes en un colegio estadounidense o bien, en los combatientes armados que luchan no entiendo bien por qué, en diferentes partes del globo.

Luego de tener en cuenta estos tres tipos y que de seguro habrán más, cuyo análisis profundo daría margen para escribir otro libro, aprovecharé de advertir sobre la publicidad, que únicamente busca vender productos sin importar si realmente son necesarios o no. Se trata de crear la necesidad donde no existe y que es comprobable por quienes al ver los típicos anuncios de “llame ya mismo”, una y otra y otra vez, les surgen las ganas de llamar y comprar ese último y revolucionario masajeador de glúteos, o la nueva peladora de papas que si llama ahora y en una oferta especial le incluye una segunda unidad y si llama ya mismo, mejorará su oferta con una tercera peladora de papas totalmente gratis. La capacidad de análisis nos dirá si necesitamos realmente en nuestra cocina, esas tres peladoras de papas de dudosa calidad que están vendiendo en la televisión, a cuatro, cinco o diez veces su valor real. Si la respuesta es “en realidad no necesito la peladora” o “no necesito el masajeador de glúteos pues ya tengo quien los masajee”, entonces no compre, no importa la ganga, de verdad, no compre.

Quisiera terminar este capítulo, refiriéndome una vez más a la televisión y al cine como medios válidos y fáciles de entretenimiento, que nos traen emociones dependientes de lo que estemos viendo. Pero aconsejo necesario procesar y evaluar el torrente de información. Los valores deben ser el colador y por supuesto que si, hay películas que nos dejan enseñanzas positivas, no lo voy a negar y es por eso que me rehúso a decir que la televisión es una caja idiota, pero si los valores no están firmemente arraigados en nuestro ser, si nuestra mente es débil y absorbente, es preferible abstenerse de ver aquellas cosas que se sabe vienen con algo negativo como mensaje, pues si el cine y la televisión son lavadoras de cerebros, somos nosotros mismos los que decidimos si les entregamos nuestras mentes en bandeja, o bien, analizamos inteligentemente el mensaje para no permitir que se nos manipule.

Picantes, Flaites y Monos

A medida que avanzan  los años y como lo he venido afirmando desde hace tiempo, he podido observar un aumento en la brecha que separa al ser humano evolucionado del involucionado. Por un lado, he sido testigo de la preocupación de algunos por rescatar y cuidar el medio-ambiente, comer sano, no molestar a nadie, dentro de lo posible vivir de forma más natural y pacífica, culturizarse. Pero por el otro lado, y lamentablemente, he presenciado el retroceso de muchos a un estado troglodita, sin orden, donde la mugre, las peleas, las drogas, la música estridente, los gritos y todo tipo de anti-valores, son la razón de vivir de esta “gente”.

¿Qué nos está pasando?. Algunos datos curiosos sobre los seres involucionados:

1) A mayor pobreza e ignorancia, mayor capacidad de hacer fiestas con bailoteo, alcohol y música a alto volumen.
2) Existe una directa proporcionalidad entre violencia y subdesarrollo.
3) El ignorante exige que le regalen bienes y dinero, porque él es pobre y el rico o el estado tiene esa obligación moral.
4) El delincuente piensa que obtiene más dinero en menos tiempo que el ser humano honrado y por eso no cambia.
5) El antisocial negativo exige muchas veces por la fuerza, que toda la sociedad cambie. Posee un profundo error en el concepto de “bienestar de la mayoría”.

Me detendré en éste último punto para compartir mi idea de antisocial, pues también está el antisocial positivo, aquel que critica sana y constructivamente a la sociedad, sin hacerle daño a nada ni a nadie, o aquel antisocial que simplemente no se siente cómodo inserto en la sociedad, pero que igualmente se adapta y somete a sus normas. Para no dejar lugar a dudas, como antisocial negativo me refiero por ejemplo, a grupos como los denominados “mapuche” siendo que no son todos, incluso hay muchos “huincas” entre ellos y cuya principal egoísta exigencia es que se les devuelvan sus tierras ancestrales, por supuesto, a través de la violencia; los “sin casa” o “deudores habitacionales” que en el fondo es casi lo mismo, (vaticino que este grupo crecerá enormemente si alguna vez les ceden las tierras al grupo anterior) ellos exigen y presionan por tener vivienda gratis cuando para la mayoría de nosotros, una casa es un sueño que sólo se verá cumplido gracias al esfuerzo, trabajo, ahorro y una deuda casi de por vida; los “estudiantes o pingüinos” que exigen educación gratis y a quienes les encuentro toda la razón, pero no valiéndose de herir a otras personas, ni de destrozar el patrimonio público, privado y no asistir inconsecuentemente a clases en protesta; otros son los, no se como llamarlos, pero son esos que exigen el poder para el pueblo y la lucha armada, o sea, muerte y miseria de sus prójimos que no están de acuerdo con ellos, siendo que la solución es tan fácil, como vender sus armas y otras posesiones, y con el dinero adquieran tierras o una isla en algún lugar del mundo y vivan allí, ahora sí pacíficamente, pues el poder será de todos.

A escala individual, es para mi también un antisocial negativo, aquel que fuma, bebe o se droga en presencia de otros; el que bota basura en lugares públicos; el que escucha música a alto volumen perturbando a otros; el grafitero que no es otro, sino el picante que raya con pintura, plumón, lápiz, clavo o lo que sea, aquello que está a la vista de los demás y más encima el muy cara dura dice que es arte (lo comparo con la música estridente pero a un nivel visual); el que expone su ebriedad; el que estaciona su vehículo en cualquier parte y de cualquier forma; hasta la distinguida dama que lleva a su perro-accesorio de moda al restaurante, mall o aeropuerto sin importarle si molesta o puede morder a otras personas. Hay tantos otros que se me quedarán en el tintero.

Es curioso también como la sociedad insiste en explicar el comportamiento antisocial, asociándolo con la familia. Esto es esperable, debido a que todo estudio exige una conclusión lo más precisa posible, aunque sea imposible por la naturaleza imprecisa y misteriosa de la humanidad. Quien no habrá escuchado alguna vez que, un matrimonio de delincuentes, engendrará hijos e hijas delincuentes. Lo mismo aplica para los drogadictos, alcohólicos, etcétera; y con esto exculpan en gran medida al propio individuo que, en la realidad y en su libre albedrío, opta por llevar una vida de una determinada manera y punto. En conversaciones que he tenido con delincuentes, buscando entender sus motivos y tratando inútilmente de utilizar la razón para que depongan su actitud, me he encontrado con las mismas respuestas, y debo reconocer que a veces parten mintiendo, llorando sus calamidades y desventuras; pero, finalmente reconocen que no trabajarían por la miseria de sueldo mínimo y que prefieren seguir así como están.

Dicen que una familia pobre, tendrá muchas más probabilidades de que sus hijos e hijas se transformen en adultos igualmente pobres. Hay muchos casos en que se ha demostrado que ésto no es así. Personas que han salido de su pobreza por su propio esfuerzo e ingenio. No es fácil, pero es un legado para futuras generaciones que ya no tendrán que esforzarse tanto en conseguir sus ideales, si es que los tienen. Cuidado, pues también en mi vida he visto como esto degenera, porque está lejos de ser una norma, ya que si así lo plantease, estaría cayendo en el mismo error anterior, por lo que aclaro que, no he dicho que una familia rica engendrará hijos e hijas con un futuro de riqueza. Hay muchos casos en que estos individuos, con vidas heredadas sin problemas económicos, optan por un pasar de relajo, amparados en la riqueza de sus padres, donde el exceso es el pan de cada día. Drogas, fiestas, alcohol, son su lema, convirtiéndose en lastres para su familia. Jamás hay que dormirse en los laureles. Insisto en que creo firmemente que la decisión la toma el individuo y no el ambiente que lo rodea, y lo voy a exponer en la siguiente metáfora:  Si uno al acercarse a una estufa, siente que se quema, se retirará rápidamente. La misma respuesta debiera tener el ser cuyo entorno lo está dañando. Se entiende que el ser humano es dependiente, pero esto no quita seriedad a mi consejo, pues tal vez, no se pueda retirar de su ambiente en ese instante, pero siempre se estará a la espera e intentando además generar el momento adecuado para hacerlo.

La violencia es una lacra que debiera erradicarse. Es un hecho que mientras menos cultura tiene el ser, más violento reacciona. Aquel que no puede apreciar la música clásica, un mantra, un libro entretenido, una obra de teatro culta, tampoco tendrá la sensibilidad para ver una situación que podría generar violencia y rehuirla, controlando sus impulsos más primitivos.

El vídeo de más arriba, muestra un pleito entre monos chimpacés dentro de un zoológico. Tampoco estoy de acuerdo que saquen a un animal de su entorno y lo encierren para deleite de los otros monos que pagan entrada, pero eso es materia para otro libro.

Note el uso del elemento contundente para amedrentar, sin lograrlo, a su prójimo.

Ahora, haga una comparación con el siguiente vídeo y saque sus propias conclusiones.

En lo personal, la mayor diferencia que veo es que unos tienen más pelos que otros.

Recuerdo una vez en un aeropuerto, haber conversado con un grupo de jóvenes “flaites” que esperaban la llegada de un grupo musical. Ellos corrían de un lado para otro, saltando, gritando y golpeándose las cabezas. De inmediato me vino a la mente, la imagen de monos efectuando los mismos ritos, vistos en el canal de televisión por cable Animal Planet o National Geographic y me dije que en realidad no hemos progresado mucho y como el señor Darwin debe estar revolcándose en su tumba. Les mencioné en la conversación, sobre el comportamiento de los chimpacés en los zoológicos cuando les tiran comida. Sólo uno de ellos demoró aproximadamente unos 10 segundos en caer en cuenta que los estaba comparando y luego de lanzarme algunos improperios, les dijo a sus otros compañeros que aun no reaccionaban, que se fueran para otro lado porque los habían llamado “monos”, mientras yo los miraba con cara de sorpresa para que no me llegara algún golpe de garrote de parte de esos trogloditas.

La solución. La ingeniería de modificación de los genes humanos, pero mientras se debaten en la polémica, creo en la disciplina bien aplicada por quienes tienen contacto temprano con el resto de la humanidad. Desde pequeños, inculcar valores. Todas esas horas de relleno que tienen hoy en día los colegios, aprovecharlas para motivar al ser desde que es muy niño; a cuidar la naturaleza, a hablar y expresarse correctamente, a respetar a los demás, a sus mayores, a tener sueños, aspiraciones  y hablar de ellos, no dejar nunca de lado sus ideales. Del mismo modo, unas clases de manejo de las finanzas personales, con juegos tipo Monopoly donde todo el curso participe tampoco vendrían mal y los prepararía para el futuro, puesto que hoy en día no hay conciencia de ahorro, pocos saben usar una tarjeta de crédito sin endeudarse más allá de su capacidad de pago. Estoy seguro que algunos pesimistas dirán, “claro y luego de clases vuelven a la miseria que hay en sus casas”, no lo niego, así será en algunos casos, pero eso no querrá decir que ese niño no va salir algún día de ese ambiente teniendo en su poder, en su memoria y en su alma, la profunda convicción de que él puede crear su propia oportunidad de un cambio positivo.

Aun no existe una asignatura llamada “Los Valores y el Respeto” en nuestras aulas, siendo que en realidad es muy necesaria.

Atentamente y con mucho cariño,

Eduardo Suárez

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